9/05/2007

Homenaje a los bomberos muertos en el incendio de Almacenes Arias entre críticas


MADRID.- El Cuerpo de Bomberos de Madrid, el alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón, y miembros del PSOE municipal han realizado una ofrenda floral en el número 31 de la calle Montera en memoria de los 10 compañeros muertos hace 20 años en el incendio de los Almacenes Arias. Al acto han acudido familiares y amigos de los fallecidos.

El acto comenzó a las 10.30 horas, con la entrega, por parte de un oficial de cada uno de los 12 parques de bomberos de la ciudad, de un ramo de 10 rosas rojas ante una placa conmemorativa que recuerda los hechos y ante seis bomberos vestidos de gala que sostenían un estandarte del Cuerpo.

Después, Gallardón, acompañado por el delegado de Seguridad y Movilidad, Pedro Calvo, y por la portavoz del PSOE en el Ayuntamiento, Pilar Gallego, colocó una corona de laurel en el mismo lugar.

Un minuto de silencio, un aplauso de los presentes y ningún discurso, hecho un tanto criticado por algunos de los bomberos que acudieron al acto, entre ellos varios de los que estaban de servicio aquel fatídico día.

Santiago López, sargento del parque 4º y amigo de Manuel Molina, fallecido en dicho incendio, reprochó la "frialdad de los estamentos públicos, tanto en aquel momento como ahora". "Seguro que en unos días quitan esta placa que han puesto para el homenaje", auguró el oficial, que recordó también que, "en su momento, dijeron que aquí no construirían nada".



Fotografía de archivo (5-9-1987) del incendio en los populares almacenes Arias, en el centro de Madrid, en el que perdieron la vida 10 bomberos. (EFE)
Sin embargo, en el solar que antaño ocuparan los almacenes están ahora los cines Acteón, y en su fachada sólo hay una sucinta inscripción en recuerdo de los diez bomberos que, tras apagar el incendio que el 4 de septiembre de 1987 se declaró en el inmueble, quedaron sepultados bajo un amasijo de hierros y cemento cuando el edificio se desplomó.

'Tenía un corazón como una catedral'
Entre los familiares, lágrimas y mucha emoción en el día en que su pérdida se hace más viva al encuentro con antiguos compañeros y amigos de sus seres queridos. María Luisa, madre del fallecido Miguel Ángel Azuara, no podía contener el llanto mientras explicaba que su hijo "era maravilloso, tenía un corazón como una catedral y habría dejado su vida por ayudar a cualquiera".

"Él no estaba de servicio y vino a echar una mano, a sacar a sus compañeros. Tenía sólo 31 años y aquí se quedó, fue el primero que sacaron y yo me pasé la noche llamándolo para ver si oía su voz, pero no lo oí y ya nunca lo volví a ver", recordó la mujer, que considera que "una placa no es suficiente reconocimiento a 10 personas que dejaron aquí su vida y diez familias destrozadas".

Juan Redondo, oficial del Cuerpo de Bomberos de la capital, participó en la extinción de ese día y volvió al lugar para intentar ayudar a sus compañeros. "Después de 20 años lo que más duele es pensar que, en este tiempo, que es cuando nos han pasado las cosas más bonitas a casi todos, ellos no han estado, no han podido vivir esas cosas", explicó.

Sin embargo, la desgracia sirvió para que cosas cambiaran en el Cuerpo. "Antes había cascos diferentes, no había autónomos para todos en la bomba, las linternas eran de petaca. A partir de los años 80 se modernizó mucho el servicio, se abrieron tres parques en Madrid, aumentaron los efectivos. Lamentablemente tuvo que pasar lo que pasó para que mucha gente tomara conciencia de que había que revitalizar el Cuerpo", añadió Redondo.

No obstante, el tiempo va borrando los recuerdos y tan sólo son los veteranos los que recuerdan los hechos, los que lo vivieron y lo sufrieron. "Mentalmente lo pasamos muy mal y viviremos toda la vida con ello, mientras los jóvenes son otra generación, no lo han vivido y esperemos que nunca tengan que pasar por estos avatares jamás", concluyó el bombero.

En este incendio, nadie contaba con que el edificio, que ya había sido apagado, se fuera a hundir, y sólo las investigaciones técnicas posteriores sacaron a la luz reformas ilegales y la colocación de varios elementos de gran tonelaje que no tenían licencia.

Acompañando a familiares y amigos estuvieron presentes, además, los concejales socialistas Óscar Iglesias, David Lucas, Ángeles Álvarez, Noelia Martínez, Pedro Zerolo y Pedro Sánchez. Ningún edil de Izquierda Unida acudió al acto, según el Grupo municipal, por no haber sido invitados, pero se unieron al homenaje a los bomberos a través de un comunicado.

Un incendio trágico
El incendio de los Almacenes Arias, situados en los números 29 y 31 de la calle madrileña de Montera, en el centro de la ciudad, comenzó en la tercera planta del edificio poco antes de las ocho de la tarde del 4 de septiembre de 1987 y obligó a desalojar el inmueble y acordonar las zonas colindantes.

El entonces alcalde de Madrid, Juan Barranco, presenció las tareas de extinción del incendio, que parecía controlado dos horas después y que, inicialmente, sólo habían causado la intoxicación de ocho bomberos.

Sin embargo, unas horas después el siniestro adquirió una dimisión trágica, cuando poco después de las 02.30 horas de la madrugada del día 5 las vigas cedieron y seis de las ocho plantas del edificio se desplomaron sobre los bomberos que participan en la extinción del fuego e intentaban asegurar la estructura del inmueble.

Fueron necesarios más de cuatro días (102 horas) para que los trabajos de desescombro permitieran rescatar el último de los cadáveres de los diez bomberos muertos

cita

Pin, pan, pun, bocadillo de atún